Es una sensación extraña, de angustia, de extrañar algo, que no se muy bien que es,
De querer cosas imposibles, de soñar anhelos inalcanzables, besos que no existen,
Palabras que no se dicen en este agujero en el que caigo una, otro y otra vez,
Es este interminable juego de ajedrez donde la reina siempre eres tu, sin tu presencia es casi entregarlo, casi morir, no ver el fin, no llegar a el.
Por mas que avancen mis peones o se mueva en enrroque mi rey, por mas que mis caballos cabalguen y mis alfiles dancen en diagonal, en la cima de mis torres es donde tu estás.
El juego se vuelve gris sin ti, eso es verdad,
El jaque mate se vuelve cada vez mas lejano
Y poco a poco desaparecen mis piezas suprimidas día a día por mi rabia y tu lejanía,
La música que oigo que más que amarla odio y aún guardo,
Los poemas que a la razón de este tablero son completamente innecesarios,
Se me acaban las piezas, las estrategias y casi estoy desnuda,
Sin mi reina, mi princesa, mi mujer, mi dueña,
He de levantarme miles de veces con lo poco que en mi alma tengo,
Y ganaré este juego, con sangre, con sacrificios,
Subiré hasta esa mi torre en donde no te encontraré,
Un par de jugadas mas pensadas que sentidas,
Media vida de pensarlas, mas otra mitad de esperar
Y se que acabará este juego, para volverlo a empezar,
Irónico destino, no me vencerá, no me detendrá,
Pues puedo tomar este tablero y tirarlo a la basura,
Tomar mi lápiz de sueños, mi teclado de ilusión,
Dibujar un mundo en blanco y negro donde cada paso es un casillero,
Para que vuelva a mi esa pieza,
Para crear su rostro en el cielo,
Y no morir llamándote reina sin ángel,
Manos de fuego,
que entre las almas que me llaman
No está, por cierto, llamándome,
Que entre el aire que invade mi espacio
Siempre esta torturándome,
Te respiro, estás en mi,
Este juego si no sabes que siempre te espero,
YO YA LO SE, YO YA PERDI,
Aunque arme y rearme el tablero, mi reina ya no esta aquí.
Un tablero sin reina, no es tablero, es el fin.

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